MESSI LA COPA Y EL HIJO NO NACIDO :

🧠 Su inconsciente habló en un foro de negocios.

 

Dijo Messi —con esa humildad desarmante que lo caracteriza— que levantar la Copa del Mundo fue como cuando nacieron sus hijos.
Aclaró que no eran cosas comparables, claro. Pero ya lo había dicho.
La metáfora había salido del alma antes que del discurso.
Y cuando eso pasa, no se trata de una frase…
Se trata de una verdad emocional.

¿Por qué alguien compararia una copa con el nacimiento de un hijo? Aunque conscientemente exprese que no es lo mismo…
👉 Porque no está hablando de fútbol.
👉 Ni siquiera de la Selección.
👉 Está hablando de parir identidad, de pertenecer sin pedir permiso.
Esa Copa no fue una copa. Fue una cuna.
Un útero simbólico donde por fin pudo nacer como argentino sin ser cuestionado.
Donde dejó de ser «el que se fue» para convertirse en «el que volvió con el fuego sagrado».
¿Te fijaste en cómo la miraba?

No la mostraba, no la agitaba, no la alzaba como un trofeo.
La contemplaba. La sostenía. Como si la acabara de parir.
El cuerpo de Messi hablaba antes que él:
Brazos redondeados. Hombros bajos. Respiración profunda.
No hay épica. Hay ternura. Hay reverencia.
Ese gesto no era deportivo.
Era transgeneracional.
Era el niño que no pudo despedirse de su abuela.
Era el hijo que se fue sin saber si volvería.
Era el nieto que llegó a Europa con una camiseta más grande que su cuerpo.
Era el joven que creció siendo comparado con un dios (Maradona) y con un diablo (el traidor).

🎯 Y un día, al sostener esa copa como a un recién nacido, algo se reparó.Mu profundamente.
No solo en él. En nosotros también.
Muchos la vieron como una victoria.
Pero para Messi fue un rito de integración.
Una ceremonia íntima con 45 millones de testigos.
Una manera de decir: «Ahora sí me siento en casa.»

⚽ Cuando un país te exige que ganes para merecer amor, cada derrota es un exilio. Un dolor que necesita ser curado
Pero cuando lo logras y no te vengas, sino que agradeces, eso ya no es fútbol.
Eso es sabiduría emocional.
Messi no gritó.
Messi abrazó.
Y ese abrazo —más que la copa— fue el verdadero campeonato.
Porque cuando el alma gana, no necesita humillar a nadie.
Solo respira. Y ama.

¿Tú qué viste en esa imagen?
¿Un trofeo?
¿Una redención?
¿Un hijo simbólico al que por fin se le permite quedarse?
Probablemente algunos, que nunca faltan vean el espejo invertido de sus mediocridades y fracasos
Por ahora me permito disfrutarlo acunando la gloria que lo pario

Edgardo Augusto Maidana
Founder en Academia Mente Sana
Trainer en PNL, Coaching e Hipnosis Sistémica

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Messi y la copa del mundo
Messi con la copa del mundo

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